La grieta

Diario de Ibrahim 4.3

Björn se presentó con Mitri al oscurecer. Tenían al miedo pintado en el rostro. Luego Björn me comentó que fueron perseguidos por guerreros encapuchados y asesinos (¿quizá en concierto con el arquero que me atacó estando con la elfo Nuada junto al río?), pero que, ¡Dios santo! un elfo negro los salvó y los condujo a una asamblea de más de estos seres oscuros. Y allí, de manera confusa, esbozaron su intención: impedir el renacer del monstruo arácnido que llaman Lolth, pues afirman seguir a un ídolo rival llamado al-Ístrae (si memoro con claridad, aunque no estoy seguro, el arquero que nos atacó en la floresta llevaba el símbolo de esta deidad, lo cual me hace pensar que los bandos no están claros, o hay disensiones). Según esta asamblea de macabros, Björn, Mitri y yo tendríamos poco más de dos semanas con vida, y corroboraron por su lado la existencia de un cristal sanador en las ruinas del santuario de Loki, al norte de al-Mujltan.

Luego de la llegada de Björn y Mitri a la posada, dejé a la elfa Nuada con ellos y me fui al templo de la deidad que llaman Helm, en búsqueda del patriarca Garond, como me había llamado. Los religiosos de esta tierra conocen mejor lo oculto, como me hizo entender el párroco de Ilmater.

El templo es de madera, elevado sobre una plataforma de troncos gruesos, rodeado por una terraza angosta. Los pobladores de al-Narafel no utilizan espacios abiertos, ni alfombras, ni jenuflexiones. Se sientan en bancos alargados de madera rústica, muy incómodos. El símbolo es una mano de acero con un ojo inquisitorio observando desde la palma.

Entré por una puerta trasera y un clérigo me guió hasta la presencia del patriarca Garond. El hombre era alto, robusto, severo. Hablamos por un tiempo y esgrimió de nuevo el rumor que nos persigue. Todos están interesados por la tragedia de Nathoud. Todos temen a los elfos negros. ¡Pero qué! Utilizó un hechizo para explorar la afección que me posee y al instante cayó al suelo, convulso y muerto. Su ultima palabra, en respuesta a mi pregunta de qué fue lo que vio, fue (sálvenos Ao al-Qadar!) “Lolth”. Ahora temo lo peor. Lo temo en la mirada de estupefacción que dejó espantado a Garon. ¿Será una diosa la que guardamos en nuestro cuerpo? ¿Será el pedazo de una diosa? ¡¿Pero qué digo?! No pretendo darle credibilidad a las supersticiones de esta tierra. Aunque no niego que una fuerza demoníaca más allá de la luminaria de Ao al-Qadar se gesta en la profundidades, no sólo de nosotros, sino de la tierra.

De pronto irrumpió una partida de elfos oscuros, y en mi huida exitosa usando la forma de una sirvienta, vi combate en el templo (una profanación severa) entre… ¡Björn y Nuada contra los macabros que los atacaban! Me dio la tenebrosa impresión de que estaban siendo ayudados por otra elfo de piel carbón que lanzaba flechas desde una esquina… ¿Estarán actuando Björn, Mitri y la elfo Nuada en concierto con una banda de estos seres subterráneos?

drow_elf_archer.jpg

Algo que no puedo evitar mencionar: en el cuerpo de Garond había una misiva protegida por un conjuro invisible. Se reveló ante mí una declaratoria espeluznante: aparentemente, quien sea que le escribiera al patriarca, estaba (¿o está?) al tanto de una inminente invasión de elfos negros a Mujlpan. Esta invasión, de ser cierta, vendría de la tierra. Recuerdo la grieta que bloqueaba el camino antes de llegar a la ciudad…

Comments

thaelmanu

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.